lunes, 30 de mayo de 2011

Real Academia de la Historia de la Mierda Pinchada en un Palo


 
Franco en el club de los demócratas
Hay por ahí un marqués del capullo verde, presidente del club de amigos del revisionismo, que ha “dirigido” una “enciclopedia”. Ha costado seis millones y medio de euros, de dinero público por supuesto, y ha sido presentada por el “ciudadano” Borbón y una ministra “socialista”. Lo que se dice en los cincuenta tomos, de los que se han editado veinticinco, sirve muy bien para explicar donde nos llegamos.
Franco era bueno. Los rojos eran muy malos. Los moros nos invadieron, a “nosotros” los visigodos, y no nos quedó otro remedio que expulsar a los judíos y perseguir a los gitanos.   La masturbación identitaria, aznárida, aguirrista o campista, sin complejos.
  La mancha azul, provocadora, engrasa las pistolas. Las teóricas y las de verdad. Como es publico y notorio la democracia es un valor histórico del fascismo español.
Los fascistas españoles son demócratas de toda la vida. Por eso ellos escriben la historia y pagan los ciudadanos (sinónimo de pringaos). Las cunetas siguen llenas de cadáveres pero mucho más relajados desde que saben que los asesinos no eran totalitarios. Eran asesinos buenos, un poco autoritarios y nada más.
  El rey, cada vez más convertido en repugnante personaje, avala, como avaló siempre, al franquismo que lo coronó. El juez que pretendió juzgar al franquismo está siendo juzgado tras una denuncia de falange. El mundo al revés.
Es cierto que la equidistancia está muy presente últimamente, todos fueron unos hijos de puta, según Reverte y por ahí. Que fácil todo. Miguel Hernández como todo el mundo sabe, era un hijo de puta. Y Antonio Machado otro.
Los españoles somos históricamente así, según Reverte, unos hijos de puta. Digo yo, siguiendo el hilo, que los aristócratas que dirigen enciclopedias también son españoles, y el rey el primero de ellos.
  Lo de Franco no fue una dictadura. Es que tenía el carácter fuerte. Parece conveniente que la próxima enciclopedia se la encarguen a la asociación de amigos de Hitler, que no fue tampoco un dictador sino un hombre noble algo impulsivo. Provocó la segunda guerra mundial por un pronto irrefrenable, pero sin mala intención.  Igual que Franco y la camarilla de españoles revertianos, gente bondadosa que tuvo que sacar lo peor de ellos mismos para enfrentarse a la hidra roja. Los rojos solo querían matar y violar, así que no quedó más remedio a la gente de orden que sacar las pistolas y hacer limpieza. Lo hicieron por nuestro bien no fuéramos a caer en las garras de Moscú. Que gente tan abnegada. Por eso se quedaron con todo, la hacienda, el caballo y la espada. Ahora vienen a por más. Pero tranquilos todos; solo son un poco autoritarios.   
 Fuente: Kaosenlared
 

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